La pérdida del control de la fruta: El riesgo invisible al exportar
- Sebastián Osman G.

- 7 ene
- 3 Min. de lectura
Actualizado: hace 7 días
La calidad de la fruta se construye en el campo, pero el resultado económico se define muchas veces en la exportación. Y esa etapa, a la que a veces se le presta menos atención, trae riesgos reales: impagos, problemas logísticos y coberturas rechazadas que pueden terminar en pérdidas significativas e incluso en escenarios de quiebra.

Luego del embarque en el transporte internacional, pasa algo relevante de lo que el exportador no siempre se encuentra del todo consciente: Se pierde el control sobre la fruta. Una vez embarcada, la fruta pasa a estar en manos del transportista y luego del recibidor, dos actores sobre los que el exportador tiene poca o ninguna influencia.
En esta línea, así como hay que prepararse con anticipación para cosechar fruta de buena calidad y condición, también es necesario anticiparse a problemas con el transporte internacional y en el mercado de destino, aplicando medidas preventivas antes del embarque en origen.
Exportar fruta de manera segura
A continuación explico, de manera resumida y sujeta a mayor profundidad en artículos futuros, algunos de los elementos que considero indispensables para exportar de manera segura y blindada.
1) Relación con Recibidores: La columna vertebral de las medidas preventivas con recibidores viene dada por los contratos. No tienen que ser contratos largos, con un documento de dos o tres páginas es suficiente. De hecho, en algunos casos, y bajo ciertas condiciones, hasta una factura proforma o una orden de compra puede hacer el trabajo.
Los elementos esenciales a acordar en el contrato son:
Tipo de Transacción: Se debe señalar si la transacción es a precio fijo, libre consignación, mínimo garantizado o Price After Sale.
Inspección en Destino: Se le debe indicar claramente al recibidor cómo realizar la inspección de la fruta al recibirla y darle un plazo acotado para hacerlo.
Ley aplicable: Considerando que el exportador y el recibidor están en países distintos, siempre habrá espacio para discutir cuál es la ley a aplicar ¿La del exportador o la del recibidor? Esto se debe acordar y, en particular, se aconseja utilizar normativa internacional para evitar inconvenientes.
Solución de controversias: Posiblemente este sea el elemento más relevante. Si el recibidor no paga y no hay contrato, el exportador normalmente deberá demandar en destino, pero por los altos costos de los juicios y sus largos plazos (entre 4 y 6 años), muchas veces no vale la pena y se termina asumiendo la pérdida.
Para evitar eso, se recomienda pactar arbitraje, por ejemplo, ante la International Chamber of Commerce, ya que ésta es una vía que reduce costos y tiempo (suele durar alrededor entre 9 a 12 meses). La idea no es demandar, sino prevenir, ya que, si el recibidor sabe que el exportador puede presionar de una manera rápida y económica, éste lo pensará dos veces antes de no pagar.
2) Relación con Transportistas: Una parte relevante del riesgo ocurre mientras la fruta está en tránsito internacional. Fallas de frío, retrasos, u otros eventos pueden afectar la condición y valor de la fruta.
Muchos exportadores cuentan con seguros, pero un problema recurrente es que los reclamos no se gestionan bien. Hay falta de documentación, se pierde evidencia y se incumplen plazos.
Entre las medidas a tomar con los transportistas se encuentran:
Controles de calidad en origen y destino;
Presentación de cartas de protesto al transportista;
Invitación oportuna al transportista y a la aseguradora (en caso de haberla) para que inspeccione la carga en destino;
Establecer gestión documental apropiada; y,
Iniciar los claims a transportistas y aseguradoras (en caso de haberla) en tiempo y forma.
Frente a la pérdida del control sobre la fruta una vez embarcada, las medidas preventivas con recibidores y transportistas representan el camino a una exportación segura y protegida. Sin embargo, estas medidas no son suficientes si los procesos internos del exportador no garantizan su ejecución. La protección real, el blindaje, exige que procesos y medidas funcionen como un engranaje, esto es, ordenados, consistentes y ejecutables.
¿Quieres reducir riesgo en tus exportaciones de fruta? Escríbenos: sebastian.osman@dantelegal.cl




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